martes, 28 de abril de 2026

POLIS. SOFISTAS. SÓCRATES.

 Polis y filosofía




¿Qué es la filosofía? Martin Heidegger dice que tanto la palabra “filosofía” como la pregunta “¿qué es...?” hablan en griego. Cuando dice que hablan en griego, no se refiere a que hayan sido inventadas por las griegos o expresadas en ese idioma, sino que tienen que ver con algo propio de los griegos y que no se puede comprender del todo sin tomar conciencia de lo que los griegos vivían.

Para comprender lo que quiso decir Heidegger, hay que considerar que la filosofía nace ligada a otro invento típicamente griego como es la polis. El término polis no tiene una traducción que sea adecuada. Se lo suele traducir por “ciudad” o por “ciudad-estado”, pero ambas traducciones son inapropiadas por lo siguiente: cuando se traduce por “ciudad” se tiene la idea de un conjunto de edificios, calles, plazas, barrios, avenidas, etc; a diferencia de otros lugares donde no hay edificios como, por ejemplo, el campo. Pero la polis no tiene que ver con la urbe, sino con una forma de vida particular que surgió entre los griegos, alrededor de lo que podríamos llamar la plaza pública o el ágora.
Traducir polis por “ciudad-estado” tampoco es adecuado, porque se entiende por Estado el aparato administrativo, el gobierno de una comunidad. Así entendido, el Estado se contrapone, en general, a la sociedad, que es el conjunto de los hombres que viven en común. La polis no es una forma de gobierno (ha habido diferentes formas de gobierno de la polis), sino que hace referencia a cómo los griegos se organizaron a sí mismos en comunidad. La polis es la forma propia de los griegos de la vida en común. Es una institución inédita en la antigüedad. No existía, antes de los griegos, una forma de vida como la que se desarrolló en las polis.

¿Qué es lo inédito en la polis? Todas las formas de organización de los pueblos anteriores asumían que había alguien que por alguna razón natural o sobrenatural estaba destinado a mandar sobre los demás y era el que tomaba las decisiones y establecía las leyes. En todas las formas anteriores de vida en común, la decisión acerca de qué era lícito y qué no era lícito, qué se podía hacer y qué no, quién vivía y quién moría, estaba en manos de un solo hombre, ya sea el emperador, el rey, el faraón, etc.. El poder se concentraba en uno y los demás se encontraban subordinados a las decisiones de este uno. Los griegos, en cambio, inventaron una institución en la que todos los ciudadanos (politai) participaban en común en las decisiones sobre los problemas comunes. No se trata de discutir acerca de todos los problemas: por ejemplo, si alguien quiere comprar un par de zapatos más caros o más baratos o si trata bien o mal a mis hijos o si tiene una situación próspera o se encuentra en la miseria; ello sólo incumbe a él y a su familia o a grupo de pertenencia, pero no es algo común a todos los ciudadanos. Pero si el gobierno oprime a los ciudadanos o si atacan los persas o si la sequía ha hecho que se pierdan las cosechas, no son problemas de un ciudadano o de una familia o de un barrio, porque los que viven en el centro como los que viven en la periferia tienen el mismo problema si el gobierno no respeta las libertades o si invaden los persas o si no hay alimentos suficientes.
Los problemas que son comunes a todos requieren ser discutidos y resueltos en común. La forma de resolver este tipo de problemas que los griegos inventaron, es abrir un ámbito, un lugar, donde cada uno pueda plantear libremente los proyectos de solución para que, después de deliberar en común, todos los ciudadanos puedan resolver lo que se va a hacer. Por supuesto, para que esto pueda llevarse a cabo, son necesarias varias condiciones. La primera de ellas es que se haya renunciado a tomar decisiones por medio de la violencia. Si se creyese que el que tiene más fuerza es el que tiene el derecho a decidir en última instancia, entonces, siempre los que estén en una posición de debilidad, estarán excluidos de la decisión. En definitiva, las cuestiones se definirían de la misma manera que en culturas anteriores: arbitrariamente. La primera condición para que este sistema funcione, entonces, es que se haya renunciado a hacer la voluntad a través de la fuerza, de la violencia.
Una segunda condición es que los proyectos y los planteos que cada uno haga, sean mediatizados por la palabra. Esta es la razón por la cual, en la Antigua Grecia, la palabra y la deliberación empiezan a tener un papel preponderante en la organización de una comunidad. Anteriormente, sólo tenía relevancia la palabra de Dios o la palabra del Rey. Era una palabra que mandaba, que daba órdenes y que reclamaba obediencia incondicional. Pero, con los griegos, no basta con obedecer las órdenes que se imparten, sino que además hay que encontrar una forma por la cual la mejor solución sea la que todos acepten y obedezcan, y para esto es necesario dar argumentos, es decir, poder fundamentar lo que se dice. Si alguien cree que sabe lo que hay que hacer ante un problema determinado, tiene que dar algún tipo de argumentos para mostrar que esa solución es mejor que la que propone otro.
La preeminencia de la palabra, que comienza a aparecer como una condición de la vida en la polis, implica también un cierto ordenamiento o jerarquización de las palabras y esto es lo que podemos llamar la “lógica argumentativa”. Este tipo de resolución de problemas a través del diálogo, de la discusión o de la argumentación se vincula directamente con la filosofía.
La filosofía es, en alguna medida, una especie de ordenamiento, de sistematización de estos procedimientos, de estos métodos, por los cuales se busca la verdad. Se trata de una verdad que no está inmediatamente ligada al poder, que no depende del poder, como era en todas las concepciones antiguas, anteriores a la de los griegos, en las cuales el lugar del poder y el de la verdad coincidían. A veces, estos lugares aparecen poco diferenciados, como cuando al lado del rey está el brujo, el sacerdote, el mago o algún otro personaje que encarna el “saber”. En esos ejemplos, el poder y el saber aparecen personalizados en dos individuos distintos. De todas maneras el saber es como una función del que detenta el poder. El sabio solamente presta su palabra y da sus consejos, pero el que toma las decisiones en definitiva es el rey.
En la polis, el ámbito del poder y del saber se disocian, es decir que aunque alguien no tenga mayor fuerza o poder que otros, sin embargo, puede volcar la decisión del conjunto a su favor, si su propuesta es mejor, si la puede justificar de la mejor manera o si puede convencer al conjunto. Es decir que, desde el comienzo, la filosofía aparece vinculada a esta forma de organización de la comunidad, que podemos llamar “democrática”, entendiendo por tal cuando el conjunto participa en la toma de decisiones de lo que es común a todos ellos. No hay que confundir este significado con el de la democracia moderna, representativa, con parlamento, partidos políticos, etc. A diferencia de la democracia moderna, la organización de la polis griega requiere una participación directa. No hay representantes sino que cada uno de los ciudadanos ocupa su lugar, tiene su p Esta forma de organización de la vida que inventaron los griegos hace posible la autonomía en las decisiones. “Autónomo” es el que se da las leyes a sí mismo, el que no depende de las órdenes de otro, el que no depende de la decisión que toma el otro, sino que hace lo que decide por sí, conjuntamente con otros. Por esta razón, tanto la polis como la filosofía son muy recelosas de la autonomía y la valoran por sobre todas las cosas. De manera tal que toda actividad que no sea autónoma, que sea una actividad dependiente, subordinada, es algo despreciable. Si alguien realiza alguna cosa que “sirve para” tal otra, lo que tiene valor es esa otra cosa para la cual se está haciendo la actividad, no la actividad misma. Entonces, una actividad que está en función de otra cosa, una actividad que “sirve para”, por definición, no es valiosa en sí misma, porque no es autónoma, no vale por sí misma, vale por la otra hacia la que se dirige y de la cual depende. En la cultura actual suele preponderar la valoración inversa: lo que “vale” es aquello “que sirve”, a tal punto que resulta difícil encontrar ejemplos de actividades que valgan por sí mismas.
Estos rasgos que se han señalado como característicos de las polis griegas, se han obtenido destacando las semejanzas y prescindiendo de las diferencias históricas concretas, es decir, por abstracción. Las instituciones concretas evolucionan a través de los siglos, transitando por situaciones diversas: no son iguales al comienzo, en el curso de su desarrollo histórico o al final. La polis real fue pasando por diferentes grados y formas de participación, más o menos populares, más o menos violentas. Si se hace abstracción de los momentos particulares del desarrollo histórico de la polis, puede decirse que participaban todas las clases sociales. Por otro lado, no hay que olvidar que los ciudadanos participantes en las decisiones comunes no son todos los habitantes sino sólo los varones nativos mayores de edad.
Cada polis es autónoma con respecto a las otras. La polis es una institución local, está circunscripta a un lugar, a diferencia de una nación o un imperio que integra distintas regiones, lugares u organizaciones. La polis es una organización local, en la que sólo tienen participación los que han nacido en ese lugar. Los extranjeros, si son nativos de otra polis, tienen derecho a hablar pero no a decidir, no votan. Los niños, las mujeres y los esclavos no participaban de la asamblea ni podían hablar en ella. No eran considerados ciudadanos. En consecuencia, los “ciudadanos” eran solamente los varones nativos adultos (los que han pasado la adolescencia, los que pueden procrear y combatir).
Un primer rasgo que hay que tener en cuenta, entonces, es esta vinculación esencial entre el nacimiento de la filosofía, entendida como la exigencia de argumentar con razones y de deliberar en común y este funcionamiento de la institución de la polis: la resolución de los problemas comunes en común.

SOFISTAS



            En el Siglo V a C Atenas es la ciudad griega más importante y la democracia está en pleno auge, destaca la figura de Pericles, hay un gran desarrollo del arte y  en  filosofía tiene lugar un giro humanístico, se pasa de tratar de averiguar el origen de la naturaleza a centrarse en temas propiamente humanos.

Los presocráticos habían ofrecido respuestas diversas sobre el primer principio, origen de nuestro mundo, pero no llegaron a una conclusión definitiva, esto unido a otras causas sociales, hace que la filosofía tome  otros derroteros. En mayor medida por el aumento de participación en política de los ciudadanos atenienses. Al verse más inmiscuidos en política necesitaban saber hablar en público, argumentar, tener conocimientos y adquirir  cultura. Los sofistas cumplirán este cometido.

¿Quiénes eran los sofistas?  Eran profesores itinerantes y asalariados que se dedicaban a dar lecciones públicas en las ciudades, enseñaban areté y eran críticos con la tradición, sobre todo teniendo en cuenta que tenían una visión cosmopolita. Casi todos eran extranjeros y habían viajado mucho. Al enseñar areté lo que estaban defendiendo es el ser maestros de la virtud, y por tanto enseñaban retórica y argumentación, la capacidad para poder hablar bien y saber convencer. Capacidad muy importante a la hora de intervenir en política.

Aunque trataban los mismos temas, Sócrates y Platón tenían tesis opuestas, y contribuyeron a la mala reputación histórica que ha tenido este grupo durante mucho tiempo. La principal controversia consistía en que eran defensores del relativismo: no había ninguna convicción sólida, todo podría contra argumentarse.

Supusieron una revolución, no solo porque iniciaron un giro en la temática filosófica, sino también porque rompieron con la tradición; escandalizaron por recibir un salario y rompieron con el esquema de las clases sociales. Además de su defensa de que las leyes humanas son convencionales y relativas y que solo están sujetas a la utilidad.

Es importante señalar que no eran un grupo compacto de pensadores, eran personalidades independientes y diferentes que cubrieron una necesidad en  la Atenas del Siglo V a C.

 

Protágoras, uno de los más destacados del grupo de los sofistas,  dijo que “el hombre es la medida de todas las cosas”. En tanto que debemos ocuparnos de las cosas que afectan al ser humano, teniendo en cuenta lo que nos interesa, beneficia o perjudica.

Defendía que las leyes eran en realidad un freno para evitar la agresividad propia de los seres humanos, por tanto, no existe una especie de justicia natural común, sino que las leyes son convencionales y deben de adaptarse a cada ciudad concreta, no hay leyes mejores que otras, sino leyes más útiles. Se trata de la defensa del relativismo, en el que no hay un criterio fijo.


Gorgias, más que relativista era un escéptico, porque él no cree que la realidad sea relativa, lo que cree es que no hay realidad. “Nada existe, si existiera no podría ser conocido y si se pudiera conocer no se podría comunicar.” No existe una realidad que todos compartamos, cada uno tiene su propia realidad, aunque realmente existiera no podríamos percibirla como algo común,  y no se podría comunicar porque el lenguaje no manifiesta la realidad, solo usamos palabras para referirnos a nuestra propia realidad.

SÓCRATES.


Defendió la filosofía como actividad, no llegó a fundar ninguna escuela pero siempre habló en lugares públicos y nunca escribió nada. Aunque sus reflexiones eran contrarias a los sofistas, en general, compartía temática con ellos y fue muy crítico con sus ideas, sobre todo porque no podía aceptar de ningún modo el relativismo. Defendía que hay que seguir a la razón, al logos.

Su pensamiento es conocido gracias a varias importantes figuras (Aristófanes, Jenofonte, Platón y Aristóteles) aunque sin duda el mayor homenaje vino de la mano de Platón, su más destacado discípulo, el cual lo convirtió en el personaje principal de todos sus diálogos.

Sócrates estaba dispuesto a morir por sus ideas, y de hecho lo hizo. Fue condenado a muerte y aceptó el juicio emitido por la justicia, porque él sí defendía las leyes   la tradición y creyó que no podía negar lo justo de las leyes porque a él no le gustara la decisión de su condena. A pesar de que quisieron ayudarlo a escapar él se negó y bebió la cicuta llegado el momento.

“Solo sé que no sé nada” rezan sus más famosas palabras, este era el comienzo de su filosofía porque partía de la propia ignorancia para alcanzar la verdad. Esta búsqueda había que hacerla a partir de definiciones; definir conceptos para poder alcanzar la verdad. A este método lo llamó mayéutica. Y se componía de dos fases: una primera, de carácter destructivo en la que se usaba la ironía y una segunda fase, constructiva, en la que se buscaba el verdadero conocimiento. Dicho método se basa en la idea de que los conceptos están en el alma humana porque conocer es recordar. (Teoría de la reminiscencia). ¿Cómo se lleva a cabo este método?

Se plantea una cuestión

-El interlocutor da una respuesta a la cuestión

-Hay una discusión sobre el tema que pone al interlocutor en confusión

-Se intentan acercar a definiciones generales

-El alumno con ayuda del maestro alcanza el conocimiento estricto y universal

Por tanto, el maestro no inculca conocimiento, sino que el discípulo lo extrae. Se basa en el arte de hacer preguntas y se está redirigiendo al alumno hacia las respuestas. De ahí que el método se asimile a una partera que ayuda a dar a luz, aquí el maestro ayuda a parir las ideas. (la madre de Sócrates era partera, de ahí el simil).




PARA PENSAR

1. ¿Qué quiere decir que el término “filosofía” habla en griego?
2. ¿Cuáles son las condiciones que hacen posible el funcionamiento de la polis?
3. ¿Por qué la autonomía y la libertad son valores fundamentales para la polis y para la filosofía?
4. ¿Qué relación hay entre la “razón”, la polis y la filosofía?
5. ¿Qué relación podés establecer entre la polis y los Sofistas?
6. ¿Qué fue lo "revolucionario" en los Sofistas?
7. ¿Qué significa en el contexto de la filosofía de Sócrates la frase "solo se que no se nada"?
8. ¿Cuál es la importancia de la mayéutica en el método socrático?


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